¿Jefe apasionado y jefa inestable?

Pancho Cuevas Jun 6, 2011
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Mucho se ha discutido e innumerables son los estudios, acerca de la preferencia de los trabajadores hacia un jefe o jefa. Con esta situación también caemos en las percepciones que tenemos de nuestros empleadores, de acuerdo al género de estos.

La escritora BJ Gallagher, ha trabajado bajo las órdenes de varones como de mujeres. A partir de sus vivencias profesionales, confeccionó una lista de consejos llamado “Cómo diferencias a una jefa de un jefe”. Algunas de las diferencias que encontró son las siguientes:

- Un jefe es agresivo; una jefa, prepotente.
- Un jefe es detallista; una jefa, quisquillosa.
- Él sabe cómo seguir adelante, ella no sabe cuándo detenerse.
- Él es ambicioso; ella, impulsiva.
- Él se sale de sus casillas; ella no puede controlar sus emociones.
- Él no tiene miedo de expresar lo que piensa; ella es contestona.
- Él controla sus emociones; ella es fría.
- Él piensa antes de actuar; ella no puede tomar decisiones.
- Él piensa antes de hablar; ella se cuestiona a sí misma.
- Él dice las cosas como son; ella no tiene tacto.

Si bien estas afirmaciones podrían parecer un tanto antojadizas, no lo son tanto teniendo en cuenta que en Estados Unidos, una mujer gana en promedio un 21% menos que el hombre.Otro punto que da para un análisis, es que la misma conducta en un hombre y en una mujer se juzgará, quiéranlo o no de manera distinta.

Vicky Oliver, autora de Bad Bosses, Crazy Coworkers and Other Office Idiots ("Malos jefes, compañeros locos y otros idiotas de oficina"), señala que las diferencias entre profesionales varones y mujeres no pasan inadvertidas. Para ser más precisos, estas están en cómo el resto de las personas los percibe.

Oliver cree que los líderes de ambos géneros pueden demostrarse agresivos y seguir siendo aceptados por sus empleados. El problema surge en los rangos medios. "Gritar, reprender a los subordinados, sacudir las sillas, conversaciones telefónicas ambiguas con proveedores por el altoparlante, a veces pueden condicionar una carrera", explica Oliver.

"Si una mujer lo hace, los subordinados comenzarán a hacer circular rumores sobre ella y sus susurros a veces serán escuchados por alguien de la dirección superior. Si un hombre en la misma posición se comporta igual, a veces los subordinados se esforzarán por complacerlo. Quizás perciban que es poderoso o que cuenta con algún tipo de protección. Su comportamiento sigue siendo dubitativo, pero será menos problemático para él porque tendrá más aliados para defenderlo si surge alguna puja de poder", señala.

El llanto femenino

"Llorar es la peor emoción que se puede demostrar en la oficina y, desafortunadamente, por lo general es una reacción femenina", señala Oliver. "Llorar hace que sientas que todos los que te rodean te crean débil y fuera de control y probablemente irrite a algunos hombres que no saben cómo reaccionar. Las lágrimas podrían ser medianamente aceptadas bajo ciertas circunstancias (como cuando una empleada es despedida), pero jamás como reacción ante un desacuerdo o un enfrentamiento en la oficina".

Naturalmente, si los demás no dejan que las lágrimas los pongan nerviosos, las emociones sobre la mesa no serán un problema. Pero el hecho de que usemos la palabra "emociones" para describir llanto pero no gritos tiene que ver con el tema del que hablamos, ya que ambas reacciones son desencadenadas efectivamente por una emoción.

¿Y tú estás de acuerdo con estas afirmaciones?