10 cosas que todos los universitarios hacemos cuando nos curamos
Claudio Ibacache Jul 25, 2014
Que tire la primera piedra quien no se haya curado en un carrete. Si todavía existe una persona limpia entre los lectores, les apuesto a que han visto a algún compañero que al caer en las redes del alcohol pierde todo grado de pudor. Para los que nos hemos emborrachado alguna vez, y para los que siempre le dan a la botella en las fiestas, les dejo esta lista de cosas que hacemos cuando los tragos de más se apoderan de nosotros.
- Seguir tomando: Primer síntoma de la borrachera, no poder dejar de tomar… de aquí en adelante las cosas sólo pueden empeorar, ponerse más vergonzosas o en algunos casos, alegrar el carrete. Es una ruleta rusa.
- Ponernos cariñosos: Con tragos demás, nos da por amar o calentarse. Expresamos sentimientos e incluso, hay veces que hasta se jura amor eterno. Hay que hacer mención o los y las buitres que ven a esa persona volando bajo producto del alcohol y le quieren sacar su cariñito loco.
- Cantar: Con tragos de más, nos volvemos una enciclopedia de música o un karaoke andante. Frases como: “Yo me sé esa canción…”, “¿cómo no cachaí esa canción?, no sabí nada culi**”, o “esta es MI canción, perrito”, las escucharás cada ver que veas a un amigo completamente alcoholizado.
- “Decir la verdad”: Dicen que los curaos nunca mienten, y por eso nos aprovechamos de ellos de diferentes maneras, ya sea para que suelte algo o para que diga lo que realmente piensa sobre alguien o algo. A veces, son los ebrios que sin ninguna provocación comienzan a soltar “verdades” a diestra y siniestra. He aquí el momento en que empieza el pelambre brígido de profes a los que le sabemos varias llallitas.
- Dar jugo: Esto no merece mucha explicación, y en algunos casos es como si el alcohol nos rejuveneciera cuando teníamos 5 años. Poca cosas como el copete nos ponen a hacer estupideces para llamar la atención. Siempre aparecerá un curao jugoso que nos puede hacer reír o enojar.
- Hablar hasta por los codos: Hay gente que curao, habla y habla y habla de todo, de todos los temas habidos y por haber. Cuentan anécdotas que van desde lo divertido, hasta lo vergonzoso. Sí, esas personas pierden en parte su pudor al contar ciertas cosas que no debían saberse…
- Alcohol = persona introvertido: Hay otros que curaos se encierran, se quedan calladitos, es como si algo de su mente todavía funciona al 100% y dijera: no digas nada, no te avergüences a ti mismo. Si has visto a alguien así, de seguro te has acercado para preguntarle si le pasa algo, te responderá que no y tu quedarás con cara de: huh, personaje raro…
- Acordarse de el/la ex: ¿Quién no ha tenido que escuchar o aguantar a una persona con el corazón roto?, ¿quién no ha escuchado las siguientes frases: “Yo la quería, hueón” o “yo le dí todo, TODO, cachaí lo que es TODO?”, o el típico, “Lo/la extraño hueón, aunque me haga daño, todavía siento algo”. Lo cuático es cuando esa ex también es compañera y también está en el carrete. Prepárense para el patetismo.
- Disfrutar: Hay un momento en que tu sabí que estai curao, has dado jugo y ya te deshinibiste, pero ese pensamiento tiene una respuesta… “a la mierda”, y seguí disfrutando, total… ya estai curao, ¿qué se le va a hacer?.
- Arrepentimiento: Este es el día después de la borrachera, aquí es cuando vez las fotos donde te etiquetaron, intentas recordar lo que hiciste, dijiste y más que nada, tener el peor sentimiento de culpa de la historia, acompañado con la típica frase: “no tomo nunca más”. En esta parte es común ver a los compañeros tomando mineral todo el puto día. Bueno, si es que les dio el cuero para lavarse la cara e ir a clases.
¿Qué más has hecho en los carretes cuando estás ebrio/a?
Imagen CC Fey Ilyas