¡Quién no ha vivido una jornada laboral digna de olvidar! Pero por más que queramos hacerlo, la mayoría de las veces nos resulta difícil sobreponernos y llegar a la casa como si nada hubiera pasado. Porque no es sano, ni para nosotros ni para nuestro entorno, disfrutar las pocas horas que nos quedan de día ofuscados, frustrados, tristes, enojados o irritados. Pilar Jericó, socia y Presidenta de Be up, establece que es necesario cuidar y trabajar nuestro lado emocional y afectivo para no sufrir las consecuencias de los problemas laborales. Además de cuidar nuestra alimentación y desarrollar emociones positivas. Jericó propone diez pasos para hacerle frente a esos horribles días sin salir perjudicados: 1-. Piensa que nada es eterno. Imagínate que al día siguiente todo puede cambiar (si es necesario pégate un “ommmm”). 2-. Llama a alguna persona de confianza que te ayude a olvidar tus problemas y que te haga reír (siempre hay alguien con ese imprescindible don). 3-. Mira alguna foto de algún viaje donde la pasaste bien o de alguno que piensas realizar (pensar en estar con la guatita al sol nunca falla). 4-. Escucha música o ve alguna película que te conecte con emociones positivas (desconéctate de la pega, mails y celular y disfruta de una buena película “shampoo” –de las livianitas- comiendo helado o alguna cosita rica). 5-. Date un pequeño regalo: una comida, un masaje o ir de compras. Cuidado con el despilfarro (salir con una amiga también es una excelente opción). 6-. Practica algún deporte intenso (salir a correr o a andar en bicicleta te puede ayudar a despejarte). 7-. Busca un libro que te libere la mente. 8-. Escribe unas líneas sobre lo que pasa (¡desahógate, el papel aguanta!). 9-. Dedica tiempo a una afición (pintar, dibujar, bordar, tejer, etc). 10-. Queda con amigos o familia que te hagan sentir queridos (pedir un buen abrazo no está de más). Si estas técnicas no son suficientes o tienes que recurrir a ellas más de lo necesario, piensa seriamente en buscar otras opciones laborales, sobre todo si tienes un jefe negrero o que no valora tu trabajo. Recuerda que en la medida que podamos, es necesario que nos desarrollemos, tanto personal como profesionalmente, de forma que seamos felices. ¡Ánimo!